Un nuevo informe de Argentinos por la Educación revela que, aunque el 94% de los alumnos llega a sexto grado en el tiempo esperado, apenas el 50% lo logra con niveles satisfactorios en Lengua y Matemática.
La educación primaria en Argentina atraviesa un escenario de contrastes profundos: solo 50 de cada 100 chicos que iniciaron su escolaridad en 2020 lograron finalizar el nivel en “tiempo y forma”. Esto significa que la mitad de los estudiantes llega al final de su trayectoria inicial a la edad esperada, pero sin haber alcanzado los aprendizajes mínimos necesarios para afrontar la secundaria con éxito.
Según el Índice de Resultados Escolares (IRE) 2025, elaborado por los especialistas Irene Kit, María Sol Alzú y Martín Nistal, combina dos dimensiones críticas: la trayectoria escolar y los aprendizajes efectivos. Los datos del Relevamiento Anual y de las pruebas Aprender 2025 muestran que la capacidad del sistema para retener a los alumnos es alta: 94 de cada 100 estudiantes llegan a sexto grado sin repetir ni abandonar, una tendencia que ha mejorado sostenidamente desde el 88% registrado hace una década. Sin embargo, esta mayor inclusión no se ha traducido en una mejora equivalente en la calidad de lo que se aprende en las aulas.
Al poner la lupa sobre los conocimientos, el déficit es alarmante. Entre el grupo de alumnos que llega a sexto grado a tiempo, solo el 54% alcanza niveles satisfactorios o avanzados en Lengua y Matemática de manera simultánea. El informe destaca que el principal escollo es Matemática, donde solo el 58% de los chicos logra los resultados esperados, frente a un 79% que lo consigue en Lengua. Esta brecha evidencia que, si bien las políticas de alfabetización han mostrado algún impacto, la enseñanza de las ciencias exactas sigue siendo la gran deuda pendiente.
Las desigualdades territoriales también marcan la agenda educativa. El IRE revela brechas de hasta 34 puntos porcentuales entre jurisdicciones: mientras que en la Ciudad de Buenos Aires el 67% de los alumnos termina en tiempo y forma, en Chaco solo lo logra el 33%. No obstante, el informe destaca señales positivas en provincias como San Juan, Catamarca y La Rioja, que registraron los mayores incrementos en sus índices (10 puntos cada una) respecto a la cohorte anterior, superando en muchos casos sus propios récords históricos.
Finalmente, el documento subraya que, si bien el nivel socioeconómico influye fuertemente en los resultados, no es un destino inevitable. Provincias con indicadores de pobreza elevados, como Formosa o Jujuy, han logrado posicionarse ligeramente por encima de la media nacional en el IRE, lo que sugiere que intervenciones jurisdiccionales eficaces pueden marcar una diferencia. El desafío urgente para el Estado es que la alta permanencia en la escuela se transforme, finalmente, en una garantía de aprendizaje real para todos los chicos argentinos.









