La Justicia federal ordenó allanamientos en las sedes de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en la Ciudad de Buenos Aires y Ezeiza, además de un domicilio en Nordelta vinculado al empresario teatral Javier Faroni, en el marco de una investigación por presunto desvío de fondos millonarios en el exterior.
El procedimiento fue dispuesto por el juez federal de Lomas de Zamora, Luis Armella, y tiene como objetivo secuestrar contratos, computadoras y dispositivos electrónicos de interés para la causa.
Faroni, empresario cercano al presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, tiene prohibida la salida del país desde antes de los operativos. Según la investigación, estaría vinculado a la firma TourProdEnter, señalada como intermediaria en la administración de unos 260 millones de dólares pertenecientes a la AFA fuera del país, de los cuales al menos 42 millones habrían sido desviados hacia un entramado de empresas presuntamente ficticias.
De acuerdo al expediente, las maniobras se habrían canalizado mediante contratos de explotación de derechos comerciales de la Selección Argentina firmados por la conducción de la AFA, con Tapia y el tesorero Pablo Toviggino. TourProdEnter fue inscripta en Miami por Érica Gillette, esposa de Faroni, quien además fue ex directivo de Aerolíneas Argentinas y mantiene vínculos políticos con el Frente Renovador de Sergio Massa.
La causa también tiene derivaciones en Estados Unidos. Allí, la Justicia investiga transferencias realizadas a través de bancos norteamericanos que habrían servido para sortear controles y evitar obligaciones fiscales. La pesquisa se inició tras una denuncia presentada en septiembre pasado por el empresario Guillermo Tofoni ante el Departamento del Tesoro y la fiscalía federal estadounidense, en la que advirtió sobre posibles delitos de lavado de dinero y desvío de fondos.
Según la presentación, TourProdEnter habría acumulado cerca de 25 millones de dólares en una cuenta bancaria en Alabama sin declararlos ante el fisco argentino. Esos fondos tendrían origen, principalmente, en un amistoso de la Selección disputado en China y en el contrato de patrocinio con la plataforma de criptomonedas Binance. Siempre de acuerdo a la denuncia, el dinero no ingresó a cuentas oficiales de la AFA ni al país, quedando fuera del circuito formal.










