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“Un año después de comprarle un campo al hijo de (Ignacio Álvarez) Meyendorff me enteré de que era narcotraficante”, había dicho el empresario Carlos Daniel Tomeo un día después del allanamiento en su casa del country Abril en la causa por lavado narco. Lo hizo por radio, ya que luego se negó a declarar en el expediente judicial.
Por algo lo hizo. En la transcripción de las escuchas telefónicas que le hicieron, a las que tuvo acceso Clarín, se contradice esa versión. La compra de la estancia “Anna José”, según el expediente judicial, se realizó el 16 de junio de 2011. Y en varias de las comunicaciones entre Tomeo y Ramiro González Warcalde, sobrino del ex procurador General subrogante de la Nación Luis Santiago González Warcalde (procesado en la causa narco “Luis XV”), el empresario habla explícitamente de la situación del capo narco colombiano .
“Tiene un informe de la Dirección de Delitos Patrimoniales de la Policía Federal, ¿está? Conjuntamente con la UIF, conjuntamente con la Dirección de Delitos de Lavado de Dinero de Colombia y Estados Unidos le tienen detectados todos los bienes y todos los testa, todos absolutamente todos”, decía Tomeo en una conversación fechada el 9 de abril de 2010.
En otro pasaje de esa misma charla, el abogado ahora procesado por lavado de dinero y asociación ilícita agrega: “Como la línea va congénita hacia abajo, hacia el costado o hacia testa por el lavado de dinero se los va a llevar puestos a todos y el pendejo (uno de los hijos de Álvarez Meyendorff) va a tener que demostrar cómo viajó, con quién viajó, cómo hace para pagar las expensas, la empleada doméstica, el chofer, te lo digo porque está todo en el expediente ¿entendés?”.
Incluso Tomeo da por descontado que Álvarez Meyendorff iba a terminar preso (finalmente fue condenado a siete años de prisión por la Justicia estadounidesnse en 2015 por distribución de droga). “Y si al tipo lo llegan a condenar allá, porque lo van a condenar allá aunque sea a seis años de sopre, y no le importa es motivo básico para que todos los de acá pierdan absolutamente todo, ya el tema no es 700 mil dólares, el tema es lavado de dinero de todo un patrimonio que no pueden justificar, y estos pibes no pueden justificar cinco dólares…”, afirmaba el empresario.
Por si quedaba alguna duda de que Tomeo tenía conocimiento preciso del rubro al que se dedicaba el colombiano, tres días después del primer llamado, el empresario habló con Warcalde sobre una cédula de notificación que le llegó a Álvarez Meyendorff por una causa del juzgado federal N° 2 de San Isidro: “Estaba procesado sin prisión preventiva por haber hecho un complot para entrar un cargamento de cocaína por Mar del Plata y está comprobado en el expediente…”, afirma. Y las menciones a causas por narcotráfico siguen: “Por otro lado, llegó el exhorto de la Justicia americana…Donde lo acusan de haber ingresado dinero y de haber ingresado cocaína a los Estados Unidos dentro de las pruebas formales”.
Sabía bien con quién trataba.
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