En la 56ª edición del Foro Económico Mundial en Davos, el presidente Javier Milei rubricó la adhesión de la Argentina al Board of Peace, la nueva iniciativa internacional promovida por el mandatario de los Estados Unidos, Donald Trump, orientada inicialmente a contribuir a la pacificación en la Franja de Gaza y a otros conflictos globales.
La decisión marca un alineamiento estratégico con Washington y ofrece un nuevo rol diplomático para Buenos Aires, aunque genera cuestionamientos sobre su legitimidad y coherencia con organismos multilaterales tradicionales.
El presidente argentino Javier Milei participó este jueves 22 de enero en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, donde firmó la integración de la Argentina al “Consejo de Paz” —conocido como Board of Peace— una organización internacional promovida por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.
La iniciativa, presentada por Trump ante líderes globales, fue concebida con un foco inicial en poner fin al conflicto en la Franja de Gaza y crear mecanismos de cooperación entre países firmantes para gestionar crisis y posconflictos. La Argentina formará parte de los miembros fundadores del organismo, luego de recibir la invitación formal en la cual el Gobierno nacional destacó la importancia de “estar junto a los países que enfrentan de frente al terrorismo y defienden la vida y la propiedad”.
La firma de la adhesión se realizó en una ceremonia en el marco de la cumbre mundial de Davos, donde representantes de varios países confirmaron su participación. Aunque aún no se difundieron públicamente todos los detalles del estatuto del Consejo de Paz, se sabe que su mandato contempla cooperación para estabilizar regiones afectadas por conflictos y avanzar en procesos de reconstrucción.
Desde la Casa Rosada, se explicó que la decisión de integrarse a este organismo se enmarca en una estrategia de alineamiento con Estados Unidos, buscando reforzar la presencia diplomática argentina en iniciativas globales que, según el gobierno, podrían contribuir a la paz internacional. Asimismo, se remarcó que la Argentina no realizará el aporte económico millonario que algunos países consideran necesario para garantizar un asiento permanente, aunque sí participará como miembro fundacional.
La medida ha generado debates en el ámbito internacional entre quienes ven con escepticismo la efectividad de una entidad recién creada fuera de los marcos tradicionales de la ONU y otros organismos multilaterales, y entre analistas que cuestionan cómo impactará en la política exterior argentina. Críticos señalan que la iniciativa puede interpretarse como un intento de reconfigurar la diplomacia global con un grupo selecto de naciones, lo que podría tensionar relaciones con socios europeos u otras potencias que han declinado participar.
Por su parte, Milei remarcó ante la comunidad internacional la importancia de este paso y la visión compartida con los países adherentes sobre la necesidad de nuevas formas de cooperación para enfrentar desafíos globales, consolidando así una nueva etapa de vinculación entre Buenos Aires y Washington.











