La familia denunció la desaparición en Argentina y Brasil, mientras Interpol ya interviene.
Un trabajador misionero es intensamente buscado en Brasil desde hace más de un mes, luego de desaparecer mientras trabajaba en la cosecha. Se trata de Claudio Manuel Moreno, de Jardín América, quien viajó a Santa Catarina en diciembre en busca de un ingreso para sostener a su familia. La causa ya fue denunciada en ambos países y cuenta con intervención de Interpol.
Moreno salió de Misiones el 21 de diciembre junto a conocidos del pueblo para trabajar en la cosecha de cebollas. El último contacto con su familia fue el martes 23 por la noche. A la mañana siguiente, uno de sus compañeros avisó que el hombre había desaparecido.
Según relató su esposa, Yohana Moreira, el miércoles 24 el grupo se preparaba para iniciar la jornada laboral. Moreno no fue a trabajar porque se sentía mal y se quedó en la vivienda donde se alojaban. El empleador habría dicho que lo llevaría al hospital, pero horas después regresó al lugar de trabajo sin él.
Cuando los compañeros volvieron, Moreno ya no estaba. Desde ese momento comenzó una búsqueda informal que luego derivó en denuncias formales. La familia realizó presentaciones por desaparición tanto en Misiones como en Brasil, además de contactar al Consulado argentino y al sistema brasileño de personas desaparecidas.
“Es como si la tierra se lo hubiera tragado. No hay datos, no hay rastros. Legalmente no hay registro de que haya salido de Brasil ni que haya ingresado a Argentina”, expresó Yohana, visiblemente angustiada.
Desde las autoridades brasileñas le informaron que la búsqueda continúa. También le comunicaron que una persona dijo haber visto a alguien con características similares trabajando en una empresa tabacalera. Ese dato fue aportado al empleador para intentar avanzar en la localización.
La mujer mantiene la esperanza de que su marido esté trabajando en otra cosecha o haya perdido contacto. Moreno no llevaba celular. Solo tenía anotados en un papel los números de su esposa y de su suegra. Las comunicaciones se realizaban a través del teléfono de sus compañeros.
Yohana y Manuel tienen tres hijos. Dos adolescentes de 14 y 15 años, y un niño de 3. “El sostén de la casa era él. Las nenas entienden, pero es muy duro. Al más chico le digo que el papá se fue a trabajar”, contó.
El caso vuelve a exponer la otra cara del éxodo laboral misionero hacia Brasil. Trabajadores que cruzan la frontera sin garantías, en condiciones precarias y con escasa protección. Cuando algo sale mal, el desamparo es total. “Lo único que pedimos es que aparezca, como sea, pero que aparezca”, sostuvo la mujer.
Datos para ayudar en la búsqueda
Altura: entre 1,78 y 1,80 metros
Contextura: delgada
Cabello: castaño
Ojos: marrones
Seña particular: tatuaje en antebrazo o muñeca con referencia a Corpus Christi









