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El paso del brasileño Cicinho por Real Madrid no imprimió una marca en la historia del fútbol moderno. Pero para el lateral derecho su estancia en la capital española dejó sellado en su memoria un recuerdo tan triste como difícil de archivar. “Bebía hasta caerme al suelo”, reconoció el jugador que durante un año y medio integró el plantel de uno de los mejores equipos del planeta.
“Era un alcohólico porque no era capaz de beber solo una cerveza. Cuando llegue a Real Madrid se me fue de las manos. Bebía mucho, pero no solo de noche”, contó Cicinho, quien vistió la casaca del conjunto español entre diciembre de 2005 y agosto de 2007 y compartió vestuarios con figuras de la talla de Zinedine Zidane, Raúl, Iker Casillas, David Beckham, Roberto Carlos y Fabio Cannavaro. Y agregó que más de una vez algún periodista lo vio ebrio, pero “la buena racha que vivía el equipo maquillaba la situación”.
En una entrevista con el canal Fox Sports Brasil, el zaguero, cuyo último club fue el Sivasspor turco (hasta fines de 2016) reveló el motivo por el que se siente incómodo con los más de 30 tatuajes que tiene en distintas partes del cuerpo: “Me los hacía bajo los efectos del alcohol. Tomaba porque odio el dolor y lo necesitaba para tatuarme. Pensaba que los tatuajes me iban a traer paz y no fue así. Me imagino con 60 años comiendo bizcocho y lleno de tatuajes”.
El exjugador del seleccionado brasileño, quien integró el plantel que disputó el Mundial de Alemania 2006, se manifestó arrepentido por su conducta. “No se la recomiendo a nadie. Estas cosas no curan ninguna depresión. Corrés el riesgo de deprimirte más. Es horroroso”, sentenció.
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