Indagan a los nuevos detenidos por el triple crimen de Varela y crece la presión para capturar a “Pequeño J”

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Ariel Giménez y Víctor Lázaro Sotacuro, acusados de encubrimiento agravado, serán indagados hoy en la causa por el asesinato de tres jóvenes en Florencio Varela. El fiscal busca que aporten datos que permitan ubicar al prófugo Tony Janzen Valverde Victoriano, alias “Pequeño J”.

La investigación por el triple crimen de Florencio Varela entra en una etapa clave. Este lunes, la Justicia indagará a los dos últimos acusados detenidos durante el fin de semana, señalados por su presunta participación en la planificación y ejecución de los asesinatos de Brenda del Castillo (20), Morena Verdi (20) y Lara Gutiérrez (15).

Los detenidos son Ariel Giménez, capturado en Florencio Varela, y Víctor Lázaro Sotacuro, arrestado en Bolivia y trasladado a la Argentina el domingo por la noche. Ambos están acusados de encubrimiento agravado, aunque las pruebas apuntan a roles diferenciados en el macabro plan.

Giménez, de 29 años, habría sido contratado para cavar el pozo en el que finalmente enterraron a las víctimas en un aguantadero de Villa Vatteone. En tanto, Sotacuro, de 41 años y con doble nacionalidad argentina y peruana, es sospechado de haber manejado el vehículo utilizado por la banda durante la noche del crimen. Aunque declaró que trabajaba como remisero y que fue contratado después de una fiesta, los investigadores sospechan que pudo haber presenciado las torturas o incluso participado de los hechos.

Ambos comparecerán ante el fiscal de Homicidios de La Matanza, Carlos Arribas, quien espera que sus testimonios puedan aportar información clave para dar con Tony Janzen Valverde Victoriano, conocido como “Pequeño J”. Este joven peruano de 20 años es considerado el jefe de la organización narco que planificó y ejecutó el crimen.

Sobre “Pequeño J” pesa una notificación roja de Interpol desde el 27 de septiembre, lo que obliga a 196 países a colaborar en su búsqueda. Según la investigación, habría participado directamente en las sesiones de tortura, golpes y mutilaciones que sufrieron las víctimas antes de ser enterradas. Las prácticas coinciden con el accionar de un grupo peruano denominado “Los Pulpos de Trujillo”.

Las pesquisas indican que el prófugo intentaba asentarse en villas porteñas como la 1-11-14, Zavaleta y la 21-24, zonas históricamente disputadas por organizaciones narco. Su objetivo habría sido consolidar un nuevo dominio tras la caída de otros jefes como “Dumbo” y Marco Estrada González.

Con estas últimas capturas, ya son seis los detenidos en la causa. Antes habían sido arrestados Miguel Ángel Villanueva Silva, Iara Daniela Ibarra, Andrés Maximiliano Parra y Magalí Celeste González Guerrero. Todos son investigados por distintos grados de participación en lo que la fiscalía describe como un “mensaje mafioso” vinculado al narcotráfico.

El fiscal Arribas insiste en que el triple crimen no fue un hecho aislado, sino la muestra brutal de una organización que combina negocios narcos con prácticas de terror para sembrar miedo y disputar territorio.