Cerró la única fábrica de aisladores del país y la red eléctrica queda atada a las importaciones

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El cierre definitivo de la planta de Monte Grande marca el final de 88 años de producción nacional de aisladores de porcelana. La decisión deja al sistema energético argentino en una situación vulnerable, obligado a recurrir a proveedores externos para garantizar el funcionamiento de la red eléctrica.

Después de 88 años de historia, la Fábrica Argentina de Porcelanas Armanino (FAPA) cerró su planta en Monte Grande a raíz de la recesión nacional que golpea a todo el país. La compañía liquidó sus instalaciones y remató toda su maquinaria, una decisión que los trabajadores calificaron como “sin vuelta atrás”. Era la única productora de aisladores de porcelana para la red eléctrica en Argentina, insumos que resultan esenciales para evitar fugas de electricidad y garantizar el funcionamiento seguro del sistema, lo que convierte su desaparición en un hecho de gran impacto.

En un comunicado, los exempleados afirmaron que “FAPA cubría la totalidad de la producción argentina de aisladores de porcelana y abastecía alrededor del 70% del consumo aparente”, según datos de la Cámara de la Industria Electrónica (CADIEEL). La magnitud de esa cobertura refleja la importancia que la fábrica tenía en el entramado energético nacional.

La planta, ubicada en Mariano Acosta 500, funcionaba desde 1938 y había sido fundada por los hermanos Leopoldo y Aquiles Armanino, quienes comenzaron fabricando utensilios hoteleros. La Segunda Guerra Mundial interrumpió las importaciones y los llevó a reconvertir la producción hacia la porcelana eléctrica, un giro que marcó el rumbo de la compañía durante décadas.

El impacto en la infraestructura eléctrica nacional

El final de FAPA deja al sector eléctrico en una situación crítica, ya que ahora la red dependerá de aisladores importados desde China, Brasil y Colombia, lo que marca un cambio estructural en la provisión de insumos estratégicos y genera incertidumbre sobre la estabilidad futura del sistema.

En este sentido, el ministro de Economía Luis Caputo firmó la Resolución 345/2026, que suspende por seis meses los derechos antidumping para la importación de aisladores. La norma advierte que mantener las restricciones “podría transformarse en un obstáculo para la estabilidad del servicio público eléctrico”, en un escenario donde ya no existe producción nacional.

El último reporte de CADIEEL, correspondiente a diciembre de 2025, reflejó la crisis industrial. El 44% de las empresas del sector sufrió una baja en su producción, con una merma promedio del 31%. Solo el 16% logró incrementos, mientras que el 40% se mantuvo sin cambios, en un contexto de fuerte recesión que golpeó especialmente a la industria nacional.

Con la liquidación de FAPA, Argentina pierde una capacidad productiva estratégica. La resolución de Caputo busca evitar un colapso en el suministro eléctrico, aunque sella definitivamente el destino de una industria que durante casi nueve décadas garantizó la soberanía tecnológica del sector y acompañó el desarrollo de la infraestructura energética del país.