Fin de una era: Garbarino baja sus persianas y desaparece del mercado argentino

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La empresa atraviesa su etapa final tras la quiebra judicial. Solo quedan 18 empleados y continúa el proceso de verificación de acreedores.

El cierre definitivo de los últimos locales físicos y la caída de la plataforma online marcaron el final operativo de Garbarino, una de las cadenas de electrodomésticos más emblemáticas de Argentina. La empresa, que llegó a tener presencia en todo el país, atraviesa una profunda crisis financiera y judicial que redujo su estructura a niveles mínimos.

Actualmente, apenas 18 trabajadores continúan desempeñando tareas administrativas y de atención en algunos puntos específicos de la Ciudad de Buenos Aires. Las sedes que permanecen abiertas funcionan únicamente para gestionar reclamos, garantías y consultas vinculadas al proceso concursal.

La quiebra de la firma fue decretada por el Juzgado Nacional en lo Comercial N°7 y abrió una nueva etapa centrada en la verificación de créditos. Acreedores, proveedores y clientes tendrán tiempo hasta el 24 de junio para presentar sus reclamos y definir el alcance del pasivo acumulado por la compañía.

Durante años, Garbarino fue una referencia del comercio minorista argentino. Fundada en 1951 por Daniel y Omar Garbarino, la cadena alcanzó más de 300 sucursales y cerca de 5.000 empleados en todo el país, consolidándose como una de las empresas líderes en venta de electrodomésticos y tecnología.

Sin embargo, el deterioro económico, el crecimiento de las deudas, los cambios en los hábitos de consumo y el avance acelerado del comercio electrónico fueron debilitando el modelo tradicional de ventas presenciales. La empresa no logró sostener su estructura ni adaptarse al nuevo escenario del mercado.

En paralelo, la Justicia analiza la posibilidad de considerar a la marca Garbarino como un activo intangible con valor comercial propio. Esa alternativa podría habilitar una futura venta o licenciamiento del nombre, incluso sin la estructura empresarial original funcionando.

Mientras sindicatos, trabajadores y proveedores esperan definiciones judiciales, el caso Garbarino se convirtió en un símbolo de la transformación del retail argentino. El cierre de sus tiendas no solo refleja la caída de una empresa histórica, sino también el cambio profundo que atraviesa el comercio en la era digital.