En el Gigante de Arroyito, el Canalla y el Timao igualaron sin goles por la ida de los octavos de final del certamen internacional.
El empate entre Rosario Central y Corinthians en el partido de ida de los octavos de final de la Copa Libertadores resultó un sabor amargo para el equipo rosarino, que deberá jugar el próximo jueves la revancha en el estadio Arena Corinthians de San Pablo. El encuentro terminó en la paridad del 0-0. En ese marco, el equipo brasileño jugó los últimos 11 minutos con un jugador menos por la expulsión de Allan.
Sin lugar para el error y la creatividad. Mucha intensidad y poco fútbol. Así fue el primer tiempo entre el equipo argentino y el brasileño. En el comienzo de la llave de octavos de final, los primeros 90 minutos fueron dominados por el miedo escénico a tener un resultado adverso. Más para Central que para Corinthians, que regresa a San Pablo con un empate y la posibilidad de hacer la diferencia de local ante su gente.
Hubo un buen control defensivo del Timao que no le permitió al local pisar mucho el área. La única peligrosa fue un remate de Campaz que el arquero sacó hacia un costado. Además, el equipo de Diniz siempre intentó salir prolijo desde el fondo, un atisbo de construcción futbolística que luego se diluía.
Encuentro trabado y sin goles
En el complemento, el equipo rosarino salió más decidido y ocupó el campo rival. Así, atacó principalmente con Campaz y Di María. El conjunto brasileño apostó a mantener la pierna fuerte, a tal punto que a los 35 minutos de la parte final Allan Souza vio la segunda tarjeta amarilla y se fue expulsado.
En el reparto general de situaciones, Corinthians tuvo también un remate desde afuera del área con Caio César. Y la más clara, con el balón rebotando dos veces en el travesaño, tras un centro desde la izquierda de Matheuzinho y un cabezazo de Matheus Bidu.
La llave se definirá el próximo jueves 20 de agosto, desde las 21:30 h, en Sao Paulo.











