La UCR en Puerto Príncipe

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Por Emilia Guevara.

Ayer la UCR Misionera fue a internas en 20 municipios. El resultado fue un diagnóstico de coma irreversible: necesita asistencia mecánica, no responde a estímulos y tiene muerte cerebral.

Argentina atraviesa una de sus peores crisis en los últimos cuarenta años: económica, social y política. La ciudadanía puso en jaque al sistema político partidario, pero hay quienes deciden no escuchar el mensaje para seguir sosteniendo una caja de resonancia que solo les suena a ellos. Este domingo, el partido centenario acudió a internas partidarias para dejar en evidencia una clara desconexión con los problemas de la gente común: abrieron comités, movilizaron, imprimieron boletas y malgastaron recursos públicos para que, al final del día, hayan votado un promedio de 30 afiliados en cada mesa.

Los afiliados radicales no querían internas, exigieron a la conducción la necesidad de dialogar para consensuar acuerdos maduros y promover la austeridad. La dirigencia decidió no escuchar y, en el afán de sostener a los ñoquis de la política, se sumieron a un circo en decadencia.

Ariel “Pepe” Pianesi, diputado provincial, y Rodrigo de Arrechea, actual presidente del partido, ostentan en redes sociales una representatividad que no tienen. Pianesi perdió la PASO en el 2023 para ser candidato a Senador por más de 30 mil votos frente al PRO. Por su parte, Rodrigo de Arrechea perdió la pulseada para poder ser candidato y se quedó sin cargo: internamente no le reconocen trayectoria alguna, de hecho, se cuestiona su paso por el gobierno de Ramón Puerta y otros partidos políticos. Jactarse de la presidencia del partido centenario es lo único que le queda para no perderse en el oscuro mar del olvido político.

Pianesi, en la plataforma X (ex twitter) referenció de forma clara una demanda: “estamos listos para poner al radicalismo en el lugar en el que la gente lo necesita”. Me permito decirle: la gente necesita a los partidos políticos comprometidos con soluciones reales y en el partido centenario hace veinte años que se escuchan los mismos nombres: en las listas electorales y en los comités. ¿Qué hicieron hasta ahora, entonces, si recién este es el momento para responder a las necesidades?.

Con este enojo los afiliados se ausentaron del acto eleccionario dando un claro mensaje de disconformidad. En algunos circuitos electorales, las urnas cerraron con cero votos. En otras, donde la movilización fue más reñida, llegaron a los 10 sobres. Recuerda un poco a esa frase de Esperando la Carrosa (1985), donde Luís Brandoni protagoniza a un hombre mediocre de clase media: “Tres empanadas para dos personas, ¡qué miseria!”.

Raúl Alfonsín, en un discurso de campaña en Ferro, exclamaba ante sus simpatizantes: “Les pido que nadie se deje deslumbrar por los resplandores de las glorias del pasado”, ¿hace cuánto los radicales misioneros dejaron de escuchar a Alfonsín? No estamos en la misma Argentina, necesitamos que vuelvan a escuchar a la gente y a darle respuestas concretas a problemas reales. Lamento decirles, compañeros, que hoy sus egos no son tan importantes como creen. La realidad recorre otra ruta y es necesario que “la vean” de una buena vez.

Periodista (USAL).