Consumo masivo cayó 5,1% en marzo y marcó su peor dato en 14 meses

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El consumo masivo sigue mostrando señales de debilidad y en marzo registró una nueva contracción interanual, consolidando un escenario que aún no logra revertirse desde fines de 2023. Según datos de la consultora Scentia, las ventas cayeron 5,1% frente al mismo mes del año pasado, lo que marca el retroceso más pronunciado de los últimos 14 meses. En el acumulado del primer trimestre, el descenso alcanza el 3,1%, reflejando una tendencia negativa persistente.

A pesar de ese panorama, en la comparación mensual se observó un repunte del 6,1%, impulsado principalmente por una mejora en supermercados, mayoristas y autoservicios. Sin embargo, este rebote no alcanza para compensar la caída estructural del consumo.

Al analizar por canales, el deterioro es generalizado. Los mayoristas lideran la baja con un desplome del 8,8%, seguidos por supermercados (-7%) y autoservicios independientes (-5,1%) en la medición interanual. En el trimestre, las caídas se moderan, pero continúan en terreno negativo.

Dentro de los supermercados, los rubros más golpeados fueron los productos perecederos (-10,6%), las bebidas sin alcohol (-10,4%) y las bebidas alcohólicas (-8,5%), mientras que el segmento de alimentos retrocedió 5,3%. En autoservicios, la tendencia fue similar: los perecederos se hundieron 14,4% y las bebidas sin alcohol 9,8%, con alimentos apenas logrando una leve mejora cercana al 1%.

El único canal que muestra crecimiento sostenido es el comercio electrónico, con una suba interanual del 34,3%. No obstante, su peso dentro del total sigue siendo reducido, por lo que no logra compensar las pérdidas en los formatos tradicionales.

Si se consideran en conjunto supermercados y autoservicios, la caída del consumo se profundiza hasta el 6,1% en marzo. Además, el nivel actual se ubica en torno al 89% respecto a enero de 2023, quedando 22 puntos porcentuales por debajo de diciembre de ese mismo año, lo que evidencia la magnitud del retroceso.

Este escenario está fuertemente vinculado a la pérdida de poder adquisitivo. Los salarios registrados acumularon una caída real del 4,33% entre septiembre y febrero, mientras que desde el inicio de la actual gestión la baja alcanza el 8,87%. El impacto es más fuerte en el sector público, con un retroceso del 18,35%, frente a una caída del 3,54% en el sector privado.

En este contexto, el consumo continúa condicionado por ingresos que no logran recomponerse, lo que mantiene la demanda en niveles bajos y posterga una recuperación más sólida.