A más de cinco años de la muerte de Diego Armando Maradona, este martes comenzó en San Isidro el segundo juicio oral para determinar si hubo responsabilidades penales del equipo médico que lo atendió. El debate se centra en la internación domiciliaria en un country de Tigre, donde el exfutbolista pasó sus últimos días.
Siete profesionales de la salud se sientan en el banquillo de los acusados por homicidio simple con dolo eventual. La fiscalía, a cargo de Patricio Ferrari y Cosme Iribarren, sostiene que Maradona fue víctima de un desamparo sanitario. Por su parte, las defensas argumentan que su cuadro clínico era complejo y que no existió delito.
El proceso se desarrollará en dos audiencias semanales ante los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal N°7 de San Isidro, Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón. Este nuevo tribunal reemplazó al anterior después de que la jueza Julieta Makintach fuera destituida por autorizar y protagonizar una serie documental clandestina sobre el caso. Debido a esa anulación, todo lo que ocurrió en el primer juicio carece de validez.
El juicio seguirá un orden progresivo. Primero declararán los familiares, entre ellos Dalma Maradona, Gianinna Maradona, Jana Maradona y Verónica Ojeda. Luego será el turno de los peritos que participaron en la autopsia y en las juntas médicas. Finalmente, testificarán los médicos, enfermeros y coordinadores acusados. “Todavía no se definió un cronograma y no sabemos cuándo declaramos”, dijo Ojeda a TN.
La estrategia de las defensas
Leopoldo Luque, neurocirujano y médico de cabecera, y Agustina Cosachov, psiquiatra, son los principales acusados. El abogado de Cosachov, Vadim Mischanchuk, adelantó que el inicio del debate podría tener similitudes con el proceso anterior, aunque aclaró que su clienta todavía no decidió si prestará declaración. Además, el letrado consideró que la acusación contra ella es inadecuada. “La calificación es descabellada”, sostuvo.
Por otro lado, el abogado de Leopoldo Luque, Francisco Oneto, informó que el neurocirujano sí hablará ante el tribunal para contar su versión de los hechos. El letrado anticipó que su defendido quiere que el juicio sea transmitido por la prensa para garantizar la transparencia del proceso. “Va a responder preguntas. Es un juicio oral y público. Para que vean que no ocultamos nada”, expresó Oneto.
El defensor de Luque además insistió en la inocencia de su cliente y cuestionó la narrativa que se instaló sobre la causa. “Luque no tiene nada que ver. Maradona murió de un infarto. Queremos que se transmita para que se vea en vivo, sin filtros, la verdad. Para que después no salgan a contar una historia cambiada”, afirmó.
Un debate extenso
Con una lista de al menos 90 testigos y una gran cantidad de prueba documental y pericial, se prevé que el juicio se extienda durante varios meses. Sin embargo, fuentes judiciales informaron que las partes conversaron para intentar acelerar los plazos y desistir de algunos testimonios a medida que avance el proceso.
El punto central del debate será analizar la internación domiciliaria en el country San Andrés. Para la fiscalía, el esquema fue “deficiente” y no cumplía con los estándares necesarios para un paciente con los antecedentes de Maradona. La acusación se basa en omisiones, falta de controles y decisiones que habrían contribuido al desenlace fatal.
Además de Luque y Cosachov, los otros imputados son el especialista en adicciones Carlos Díaz, la coordinadora médica Nancy Forlini, el jefe de enfermeros Mariano Perroni, el supervisor Pedro Di Spagna y el enfermero Ricardo Almirón. En un proceso separado, la enfermera Gisela Madrid será juzgada por un jurado popular, aunque su juicio todavía no tiene fecha. “No se lo quieren hacer. Es una vergüenza”, dijo su abogado, Rodolfo Baqué.
El interés mediático es global, algo que reflejó Verónica Ojeda, quien asiste al debate junto a su pareja Mauro Baudry en representación de su hijo Dieguito Fernando. “Me llamaron de todos lados. Todo el mundo necesita saber qué pasó con Diego”, cerró.










