Más de 100 mil personas se acercaron a la Plaza San Pedro para darle el último adiós al papa emérito.

El papa Francisco encabezó hoy el funeral de su predecesor Benedicto XVI, quien falleció el sábado pasado a los 95 años, en una ceremonia tradicional que se realiza en el Vaticano ante unas 100 mil personas y es concelebrada por 120 cardenales, 400 obispos y 4000 sacerdotes.

El ataúd de madera de Joseph Ratzinger partió desde la Santa Sede entre los aplausos de los fieles y será enterrado en la cripta donde descansó Juan Pablo II hasta su beatificación en 2011, ocasión en la que su ataúd fue llevado a una capilla de la basílica.

Una vez finalizada la ceremonia, Francisco se acercó al féretro de Benedicto XVI para tocarlo y así despedirlo definitivamente antes de que su viaje final a las grutas del Vaticano.

Momentos después el máximo pontífice destacó la “sabiduría, delicadeza y entrega” de su predecesor.

Las únicas delegaciones invitadas oficialmente fueron la de Italia, debido a la relación que tiene el Vaticano con el país que lo acoge, y Alemania, por ser la nación natal de Ratzinger. El resto acudió de manera personal. Entre los presentes se pudo ver al rey de Bélgica, Felipe; al presidente de Portugal Marcelo Nuno Duarte; el presidente polaco, Andrzej Duda y el ministro del interior francés, Gérald Darmanin, entre otros.