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Presionados por un escándalo que conmueve los cimientos de Washington, los legisladores estadounidenses aceleran ahora la investigación de los vínculos del presidente Donald Trump y sus funcionarios con Rusia. Acosado por las noticias que lo complican cada día y la posibilidad de un impeachment o juicio político, el presidente se declara una víctima y promete resistir: “Ningún político en la historia, y lo digo con gran seguridad, ha sido tratado peor o más injustamente. Pero la adversidad te hace fuerte”, dijo hoy en un acto público.
El Congreso, que tenía dormido sobre sus bancas desde hace meses el caso del llamado “Rusiagate”, comenzó ayer a despertarse al ritmo de las noticias de los últimos días. El senador republicano Richard Burr, presidente del Comité de Inteligencia del Senado, y el vicepresidente de esa comisión, el demócrata Mark Warner, anunciaron ayer en un comunicado que invitaron al ex director del FBI James Comey a testificar a puerta abierta y a puerta cerrada ante esa comisión sobre la investigación que dirigía para determinar la influencia de Rusia en los comicios del año pasado. Comey había rechazado una invitación previa porque quería testificar en público y no en privado.
Donald Trump hoy, tras ofrecer un discurso en la ceremonia de graduación de la Academia de la Guardia Costera en Connecticut. AFP
El pedido se produce después de que el diario The New York Times revelara el martes la existencia de un memorándum que muestra, por primera vez, esfuerzos “claros” del presidente para obstruir la investigación que el FBI abrió sobre los supuestos nexos entre su campaña presidencial y el Kremlin. Según el Times, Trump pidió al entonces jefe del FBI durante una cena en la Casa Blanca en febrero pasado que pusiera fin a una investigación sobre los nexos con Rusia del ex asesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn, quien tuvo que renunciar a su cargo por probados lazos con el Kremlin. La Casa Blanca negó que Trump haya presionado a Comey, pero trascendió más tarde que el funcionario había tenido la precaución de escribir un memo sobre esa reunión, donde estaría, según la prensa, consignado ese reclamo presidencial.
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Los líderes del Comité de Inteligencia del Senado pidieron también ayer al FBI que entregue esos reportes detallados de Comey. Por separado, cuatro miembros principales del Comité Judicial del Senado escribieron al FBI y a la Casa Blanca para solicitar documentos que detallaran las comunicaciones entre ambos. “Vamos a tratar de obtener no sólo el memorándum de Comey, sino todos los memorandos, todas las comunicaciones que hubo entre todos (Comey, y otras personas en la jerarquía) y en toda la organización, donde quiera que tengamos que hacerlo”, aseveró el republicano Jason Chaffetz.
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La Casa Blanca ha negado los hechos revelados por el Times y aseguró que Trump “nunca pidió al señor Comey ni a nadie que se ponga fin a la investigación” que afecta a Flynn y a ninguna otra.
Lo que preocupa a la Casa Blanca es que la ofensiva ya no viene por parte de los demócratas sino que también comienza a sumar al oficialismo republicano. Es que si se comprueba que es verdad que Trump presionó a Comey para que frenara la investigación sería un caso de “obstrucción de justicia”, algo que es causal de impeachment o juicio político. El presidente Richard Nixon renunció en los 70 cuando se lo estaba por enjuiciar por ese motivo. Precisamente el senador republicano John McCain (que ha sido siempre un crítico de Trump) dijo que el escándalo estaba “tomando las proporciones del Watergate”, como se llamó al caso que terminó con la salida de Nixon.
La crisis política en Estados Unidos llegó a la Bolsa de Estados Unidos, que hoy se desplomó. REUTERS
Además, hay gran controversia sobre las conversaciones de Trump con diplomáticos rusos durante las cuales el presidente habría revelado información confidencial. Uno de los grandes protagonistas de la candente trama del “Rusiagate” (que hasta ahora había permanecido impávido en las sombras) rompió ayer el silencio y atizó el escándalo que acosa a la Casa Blanca. El presidente ruso Vladimir Putin salió en auxilio de su atribulado par estadounidense Donald Trump.
Asediado por los escándalos, Trump prometió resistir la ofensiva y, como es habitual, culpó a la prensa de sus problemas. “Vean cómo me han tratado los medios. Ningún político ha sido peor tratado en la historia. Pero la adversidad te hace fuerte”, clamó en un discurso ante la Academia de Guardacostas.
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