Muga llegó al juicio imputado por “homicidio agravado por el uso de arma de fuego en concurso real con portación ilegal de arma de fuego” y de no haber llegado a un acuerdo pudo haber alcanzado una pena máxima de 40 años y seis meses.

“Me siento culpable, no le puedo explicar, lo que yo quiero es hablarle a los familiares y pedirle disculpas: yo no quise ocasionar esto es algo que se salió de mis manos. Yo amaba mucho a su hija”, explicó el condenado.

Además Mario Muga, quien cumplirá los 22 años de prisión efectiva, expresó, “esto fue un accidente que yo no quise ocasionar, no voy a tirar 20 años de carrera para venir a parar en la cárcel, pero ocurrió y le puede pasar a cualquiera. Todo fue a través de un forcejeo, solo quiero pedir disculpas”

El hecho

Mariela García, quien trabajaba en la Dirección de Tránsito Municipal, fue asesinada cerca de las 23 del lunes 5 de noviembre. Luego de ser maltratada en varias oportunidades por su pareja, ésta llegó hasta la Comisaría de la Mujer de Iguazú y denunció a Muga por presuntos maltratos y agresiones. Señaló que no soportaba más los ataques y necesitaba ayuda. En ese momento, irrumpió en la comisaría su pareja, quien por ese entonces se desempeñaba como sargento ayudante de la Policía. Según los testigos, Muga la miró a los ojos y sin mediar palabras extrajo de entre sus ropas una escopeta recortada y le efectuó un disparo. Escapó del lugar en una moto, pero fue detenido horas más tarde.
La autopsia no reveló golpes en el rostro ni en ninguna otra parte del cuerpo de Mariela García, pero sí determinó que el proyectil, calibre 36 disparado con un arma recortada -lo que la hace imprecisa pero más potente-, fue el que causó estragos en el organismo y posterior muerte.