Lo de las posibles medidas restrictivas al cruce de motocicletas con carga sobre el puente internacional San Roque González de Santa Cruz, fue confirmado a la prensa encarnacena por comandante de la Base Naval en Itapúa, el capitán Nicolás Mendieta.

Segú detalló el portal encarnaceno Itapúa en Noticias, ese punto habría sido abordado “como una preocupación en la reunión del Comité de Integración Encarnación-Posadas, desarrollada el viernes último en la ciudad de Posadas, donde se teme por el peligro que representa que estos biciclos circulen transportando personas y mucha carga a gran velocidad y adelantándose sobre el puente”.

Las medidas se analizan en conjunto con el lado argentino, donde desde hace meses varios se reiteran los reclamos y las advertencias sobre lo que viene sucediendo con las motos y el servicio que se ofrece a pocos metros de la cabecera encarnacena del puente internacional.

Es que los mototaxis tienen como carta de presentación la rapidez del servicio, la de llegar a la cabecera argentina gracias a la posibilidad de esquivar como sea la cola de vehículos a los que dejan atrás rebasándolos por izquierda, por derecha y generalmente en contramano, generando varias situaciones peligrosas en un mismo viaje.

Los potenciales momentos en que la desgracia puede presentarse sobre el asfalto del puente internacional San Roque González de Santa Cruz crecen cuando las motos, a una velocidad de más de 60 kilómetros, van zigzagueando entre los autos y justo al pasar rozando a uno de ellos, el conductor abre la puerta, cansado de estar adentro esperando que se mueva la fila.

En el nuevo circuito comercial de Encarnación, las paradas de mototaxis están por doquier, especialmente poco antes de la primera rotonda. En una sola de esas paradas, hasta unas 20 motocicletas están esperando con sus respectivos conductores, esperando pacientemente por un pasajero cargado de bolsas para partir rápidamente y empezar el vertiginoso y peligroso viaje hasta la cabecera.

“Cobramos 40 pesos el cruce y nosotros esquivamos la cola, señor, en cinco minutos estamos del otro lado”, explicó el conductor de uno de los mototaxis en una parada, donde se mezclan mágicamente con la parada del ómnibus internacional (que cuesta 15 pesos) y los vendedores de gaseosas y productos cárnicos a la plancha o fritos.

Pero a esas motos, se agregan las motos de los propios compradores argentinos que se animan a cruzar el puente en las mismas condiciones y sus dos ocupantes, repletos de mercaderías en varias bolsas grandes y de color negro.