Sebastián Driussi abrió el marcador a los tres minutos mediante un cabezazo tras un fantástico centro desde la derecha de Jorge Moreira, uno de los puntos más altos del partido.

A partir de entonces el local se mostró rápido y fresco en ataque, sin preocupaciones en defensa ante el poco peso ofensivo de Banfield y con buenas asociaciones, dando muestras de estar de nuevo en la sintonía que le gusta a Marcelo Gallardo.

Desde entonces generó mucho fútbol y el público lo reconocía con aplausos y tuvo opciones de gol casi sin preocupación por parte de lo que ofrecía el Taladro. Sin embargo, a los 36 minutos del primer tiempo, Banfield sacó rédito de la única chance clara que tuvo y empató con el tanto de Santiago Silva, que ya lleva 9 goles convertidos al Millonario.

Así finalizó el primer tiempo, con el partido empatado. En el complemento, en tanto, el equipo local logró recuperarse en base a su capacidad de juego y encontró en una definición de Lucas Alario el gol del 2-1.

River estaba conectado e imprimió en el marcador todo lo que mostraba en la cancha. A los 25 del complemento Andrés D’Alessandro capturó un rebote y definió para el tercer gol del equipo, su primer desde el regreso en el torneo local, y para la consecuente ovación.

Y cuando Banfield intentaba recuperarse, Pity Martínez sentenció el resultado con el gol del 4-1 que desató la fiesta. Un puñado de minutos después del gol del ex Huracán, Gallardo sacó a D’Alessandro para que el Cabezón, uno de los mejores del partido sino el mejor, fuera reconocido por los hinchas pero al jugador no le gustó la decisión y lanzó cuando pasó al lado del DT: “¿Siempre me sacás a mí?”.

Un momento de enojo del jugador que sentía que estaba jugando como nunca desde la vuelta, tanto como el del DT, que respondió a su reclamo con gesto adusto.

River viene de obtener su quinto título internacional en poco más de dos años, tras la conquista de la Recopa Sudamericana, y hoy ratificó que la forma está intacta pese al bajón del último año.