Según pudo saber  en base a fuentes ligadas a la causa, la niña superó todos los requisitos dispuestos y si bien en un principio se sintió un poco nerviosa, finalmente ratificó las acusaciones contra Severo M. (60) ante los profesionales dispuestos por la Justicia, lo que complicaría aún más la situación del sujeto.

La menor estuvo acompañaba por una psicóloga particular dispuesta por la familia, ya que su madre no estuvo autorizada a participar, como sucede en estos casos.

No es la primera vez que la menor relata lo sucedido ante profesionales. Fue entrevistada por integrantes del Centro Provincial de la Mujer (Cepromu), ante quienes repitió la trama de hechos sufridos que impulsaron la denuncia de Juliana, su madre.

Acciones de la defensa
Los resultados de la Cámara Gesell serán presentados ante la jueza interviniente, Nuria Allou, en aproximadamente diez días, según expresaron los voceros consultados. Ante esto, el implicado seguirá detenido en la Unidad Penal III de Eldorado.

El acusado estuvo representado en la entrevista por su abogado, Claudio Paniagua. El letrado expresó que la declaración de la niña le generó “más dudas que certezas”, ya que considera que la menor cambió algunos aspectos con respecto a las declaraciones iniciales.

Admitió los señalamientos de la niña pero expresó que “no es tan grave como se había comentado en algún momento”. Además, afirmó que la niña no utilizó términos acordes a su edad, poniendo en duda la veracidad de los relatos.

Con estos argumentos, la defensa esperará hasta que llegue el informe para poder solicitar el cambio de carátula a “abuso simple”, figura que permitirá el pedido de excarcelación. Hasta ahora, el portero está acusado por “abuso sexual gravemente ultrajante agravado por el uso de arma.”

El caso
El caso salió a la luz el domingo 14, cuando Juliana se acercó a la Comisaría de la Mujer de la Unidad Regional III para denunciar que su hija había sido víctima de ultrajes perpetrados por el portero de la institución educativa a la que asiste.

En diálogo con El Territorio, la mujer señaló que su pequeña le relató que era obligada bajo amenazas con un cuchillo a desvestirse para que el sujeto pudiera tocar sus partes intimas durante los días que la nena tenía clases de educación física en el establecimiento escolar.

Ante esta denuncia, empezaron a aparecer otras madres que relataron situaciones similares, que datan incluso de hace más de diez años en otras escuelas en las que trabajó el ahora detenido.
La situación generó un gran revuelo en la localidad, a tal punto que se organizaron marchas por parte de familiares de la víctima con apoyo de los padres cuyos hijos van a la misma institución, ante la posibilidad latente de que haya otros niños que podrían haber sufrido vejámenes.