La familia argentina volvía a Posadas y cuando aguardaban en la fila a la altura de la cabecera encarnacena del puente internacional, alrededor de las 18 del pasado lunes, su beba Mia Valentina Castillo, empezó a desvanecerse, a entrar en paro.

Allí aparecieron en escena otra vez los bomberos voluntarios de Encarnación, tras recibir un llamado telefónico advirtiendo la situación a metros de la frontera de la ciudad de Encarnación.

“Cuando llegamos al lugar, que era la cabecera paraguaya, la beba estaba sentadita en el asiento trasero del auto, como sin vida, así estaba cuando llegaron los tres bomberos de nuestro cuartel”, explicó el capitán Marcelo Ayala, comandante general del cuartel de Bomberos Voluntarios de Encarnación, Paraguay.

De acuerdo a lo asegurado por el comandante Ayala, “si llegábamos un minuto y medio más tarde, la beba entraba en paro, no hizo falta practicarle la reanimación porque gracias al oxímetro de dedo (indica la saturación del oxígeno en la sangre), nos dimos cuenta que efectivamente cada vez perdía más y con el oxígeno que se le dio nos permitió reanimarla mientras cruzábamos el puente”.

“La mamá sí, claro, estaba desesperada pero ella tenía otra criatura más en brazos, por lo que cuando vimos cómo estaba la otra bebé en el asiento de atrás, la trasladamos a la ambulancia y allí empezamos a reanimarla, todo fue bien y quiero agradecer a Gendarmería de Argentina porque siempre nos abrió el paso y eso nos permitió llegar a tiempo al Madariaga”, destacó el comandante Ayala