La hepatitis es una inflamación del hígado que puede remitir espontáneamente o evolucionar hacia una fibrosis (cicatrización), una cirrosis o un cáncer de hígado. Los virus son la causa más frecuente de las hepatitis, que también pueden deberse a otras infecciones, sustancias tóxicas (por ejemplo, el alcohol o determinadas drogas) o enfermedades autoinmunitarias.

Se calcula que en Argentina hay entre 300 y 400 mil personas infectadas con Hepatitis C, una enfermedad silenciosa que avanza y afecta entre el 1 y el 2 por ciento de la población. Sin embargo, más de la mitad no lo sabe.

A diferencia de la hepatitis A o la B, la C no tiene vacunas, por lo que es muy importante concientizar, prevenir y detectar. Hay que tener en cuenta que muchas personas con hepatitis C no experimentan síntomas durante la fase aguda de la infección, por lo que no saben que están infectadas. No obstante, el virus puede detectarse en la sangre mediante pruebas de laboratorio. Los síntomas pueden incluir: fiebre, fatiga, orina oscura, deposiciones claras, dolor abdominal, pérdida de apetito, náuseas, vómitos, dolor articular e ictericia.