Los bomberos confirmaron 20 fallecidos y buscan sobrevivientes en zonas de riesgo tras el desborde del río Paraibuna en Minas Gerais.
La furia de la naturaleza golpeó con extrema dureza al sureste de Brasil durante el inicio de esta semana. Al menos 20 personas murieron, decenas están desaparecidas y más de 400 debieron abandonar sus hogares por fuertes lluvias en el estado de Minas Gerais. Los bomberos locales actualizaron la cifra de víctimas este martes tras realizar los primeros trabajos de rescate en las zonas más críticas. Según el último balance oficial, se registraron hasta ahora 16 muertos en el municipio de Juiz de Fora y 4 en el de Ubá.
La tragedia incluyó el desborde de un río, inundaciones y deslizamientos de tierra que sepultaron viviendas enteras. El cuerpo de bomberos de Minas Gerais también busca a “decenas” de desaparecidos, confirmó un portavoz a la AFP. Por su parte, la alcaldesa de Juiz de Fora, Margarida Salomão (PT), reportó al menos 20 deslizamientos de tierra a través de un video. Los equipos de emergencia trasladaron a los sobrevivientes rescatados al Hospital de Emergencias (HPS), una unidad de referencia en el municipio afectado.
La lluvia más feroz de la historia de Minas Gerais
Las autoridades climáticas advirtieron sobre la magnitud histórica de este fenómeno meteorológico. Según la alcaldía de Juiz de Fora, este es el febrero más lluvioso de la historia de la ciudad, con 584 milímetros de lluvia acumulada. Esta cifra representa el doble de lo esperado para el mes y saturó rápidamente la capacidad de absorción del suelo. Además, la tormenta comenzó al final de la tarde de este lunes y el pronóstico es malo para las próximas horas.
Uno de los sectores más golpeados fue el barrio Parque Burnier. En ese sitio, los brigadistas confirmaron que hay 17 personas desaparecidas, entre ellas más de cinco niños. Afortunadamente, los rescatistas sacaron a nueve personas con vida del lugar entre los escombros y el lodo. El río Paraibuna y sus arroyos se han desbordado, provocando el cierre de puentes y pasos subterráneos que conectan con el centro. La geografía accidentada de la región, con muchos cerros y laderas, aumenta el peligro de nuevos derrumbes inminentes.











