El secretario general de UOCRA Misiones, Héctor Vallejos, describió el crítico panorama del sector, que a nivel nacional suma más de 200.000 desempleados. Aseguró que la obra privada no reemplaza a la pública y que los trabajadores, en muchos casos mano de obra especializada, se ven obligados a “cruzar el río Uruguay a cosechar, a hacer otras cosas para subsistir” en el país vecino de Brasil.
La recesión nacional y la paralización de la obra pública profundizaron la crisis en la industria de la construcción, un sector que Héctor Vallejos, secretario general de la UOCRA, calificó como el “mejor indicador de la economía”. El dirigente gremial advirtió sobre el impacto directo en los trabajadores, que enfrentan el desempleo y la precarización.
Vallejos explicó que la detención de los proyectos estatales es el principal factor de la crisis, con consecuencias que se extienden a otras actividades. “Yo creo que esta recesión nacional que viene de un tiempo a esta parte se sigue profundizando en todos los sectores. La industria de la construcción viene atravesando desde el inicio de esta gestión, prácticamente, cuando se profundizó la paralización de la obra pública en el país tenemos más de 200.000 trabajadores desempleados”, afirmó.
La Cámara de Diputados dio media sanción a la reforma laboral impulsada por el oficialismo, que introduce cambios en contratos, indemnizaciones, jornada laboral, justicia del trabajo e incentivos impositivos, y ahora deberá volver al Senado tras la eliminación del artículo sobre licencias médicas.
Para el referente sindical, la construcción funciona como un motor que impulsa otros rubros y su estancamiento evidencia un problema económico generalizado. “Al parar la construcción es el mejor indicador, no lo que se dibuja. La construcción es el mejor indicador en cuanto a cómo está la economía, porque cuando anda la construcción, que es madre de industrias, genera un efecto multiplicador en otras industrias, en otras actividades, como el comercio, las economías regionales y demás. Y hoy esto está estancado, está paralizado”, sostuvo.
Además, el secretario general de UOCRA diferenció la realidad cotidiana de los obreros de los datos macroeconómicos e hizo hincapié en la dependencia del sector de las decisiones políticas del Estado. “La única verdad es la realidad, o sea, cuando vos te quedás sin trabajo, nosotros somos trabajadores temporarios, y el fantasma de la desocupación tenemos permanentemente sobre nuestra cabeza. No somos empleados públicos, pero dependemos muchas veces de decisiones políticas del Estado para cuando termina una obra”, puntualizó.
En ese sentido, remarcó la imposibilidad de que la inversión privada supla el rol del Estado en infraestructura clave. “Todo lo privado no va a reemplazar nunca a la obra pública. Otra cosa que hay que tener en cuenta, ¿qué privado va a hacer un hospital? ¿Qué privado haría una ruta? ¿Qué privado haría una salita, una escuela? Y además el deterioro que se está teniendo por la falta de mantención de infraestructura, estamos viendo”.
De la obra a la subsistencia
La falta de empleo formal obliga a los trabajadores a buscar alternativas precarias para sostener a sus familias. Según Vallejos, muchos obreros misioneros, incluso la mano de obra especializada, se ven forzados a cruzar la frontera en busca de trabajo temporario.
“Hay muchos que van a trabajar en otro lugar, a hacer otras cosas. Van cruzando el río Uruguay, a cosechar, a hacer otras cosas para subsistir, lamentablemente. Estamos hablando muchas veces mano de obra especializada. Hay otros que están cobrando todavía el seguro de desempleo, por ahí una changa, qué sé yo, cortan el pasto, hacen otro tipo de actividad”, describió.
El dirigente compartió una anécdota que ilustra la dramática situación que atraviesan algunos trabajadores. “Un compañero me dice, ‘Mira, tuve que hacer un horno’. Él trabajaba, obviamente, en su momento, en una obra, tiene un oficio, un trabajador constructor es un trabajador digno, tiene un oficio de mano de obra calificada. Me dice: ‘Tuve que hacer un horno para hacer pan, pero no tengo el insumo para fabricar el pan’”, relató.
A pesar del contexto adverso, desde el sindicato impulsan herramientas para brindar contención y nuevas oportunidades a los afiliados. Vallejos detalló que mantienen los servicios de salud para el trabajador y su familia aunque no registren aportes. Además, continúan con programas de capacitación.
“Seguimos apuntando a que la formación en nuestra industria, en el oficio, es lo más importante, así que a través de nuestra fundación, de nuestro centro de formación, seguimos apuntando a la formación, a la capacitación, apuntando a la salida laboral”, indicó. En esa línea, mencionó un convenio con el Ministerio de Trabajo provincial, el municipio y el sector privado para dictar cursos de instalación eléctrica, pintura y sanitario.
El objetivo es que el trabajador pueda tener otra alternativa laboral. “Que pueda alguna reparación. O sea, siempre darle posibilidades, herramientas que le sea de utilidad para poder enfrentar esta dramática situación que está viviendo en general el país”, agregó.
Finalmente, Vallejos criticó la reforma laboral que impulsa el gobierno nacional y aseguró que no generará más empleo. “Nosotros hacemos un retroceso. No hay que inventar nada nuevo, acá hay que activar la economía, activar la industria. Todos los otros antecedentes que se hicieron en otro momento no sirvieron para generar un efecto multiplicador en el cual se tomaba la mano de obra. O sea, todo lo contrario, solo precarizar el empleo”.
Con información de Mol











