Con ese dinero, la mujer del jefe de Gabinete se compró la casa del country.
Una es comisaria retirada de la Policía Federal, pero mantiene una activa participación institucional en la actual gestión. La otra es su hija, también policía federal, en actividad.
Madre e hija policías -empleadas estatales de clase media-, son acreedoras nada menos que del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, a quien le prestaron 100.000 dólares a cambio de una hipoteca por su departamento en Parque Chacabuco.
El mismo día en que las policías de la Federal hicieron el préstamo, 15 de noviembre de 2024, la esposa del jefe de Gabinete se compró una casa en el country Indio Cua, en Exaltación de la Cruz.
La operación la hicieron con la escribana Adriana Nechevenko, que este miércoles fue a declarar ante el fiscal Pollicita y, cuando se lo preguntaron como para chequear algún dato confuso, dijo que no había llevado su teléfono celular.
Nechevenko tiene su escribanía en la calle Sáez Peña al 200, a pasos de la esquina con Moreno, donde está el Departamento Central de la Policía Federal.
La comisaria inspector Graciela Isabel Molina de Cancio tiene 68 años y se retiró de la fuerza en 2021, cuando estaba a cargo de los institutos policiales. Su último ascenso, en 2016 -junto a otros 36 comisarios del escalafón Seguridad-, lleva la firma de la entonces ministra Patricia Bullrich.
Policías que la conocen dijeron a Clarín que hizo casi toda su carrera en el área de Bienestar (de la que dependen la obra social policial y el hospital Churruca), aunque luego pasó también por Asuntos Internos.
Ahora es protesorera de la Sala de Comisarios Mayores e Inspectores, un cuerpo consejero de funciones protocolares que orgánicamente depende del subjefe de la Federal, Mariano Giuffra, y funciona en un entrepiso del Departamento de Policía al que se accede por la calle Sáenz Peña.
En la otra cuadra está la escribana Nechevenko.
La otra acreedora de Adorni por el departamento de Parque Chacabuco es Victoria María José Cancio, hija de la comisaria.
Ella tiene 34 años y es oficial ayudante subinspectora en la Federal. En los documentos figura que su madre le prestó a Adorni 85.000 dólares y ella, 15.000.
Este miércoles, mientras la escribana Neckevenko aparecía en los monitores de TV saliendo de Comodoro Py, la comisaria Molina de Cancio les anticipó a sus camaradas de la Federal que ella irá a declarar el lunes con todos los papeles en orden.
“Tengo todo en blanco y en regla”, les dijo.
Sus colegas dicen que Molina y su hija tendrían una buena posición económica por la herencia del esposo, un comisario mayor de la Federal de la época del jefe Juan Pirker, durante la presidencia de Alfonsín.
Después de retirarse, el comisario Cancio fue director de una agencia de seguridad privada durante varios años.
La comisaria no contó si ella o su hija conocen personalmente a Adorni, jefe de todos los jefes de las prestamistas: Adorni está por encima de la ministra de Seguridad y ella, a su vez, del jefe de la Policía Federal.
La escribana le dijo a la justicia que las mujeres policías prestaron el dinero a un interés del 11% anual a cobrar, presumiblemente, en 24 cuotas mensuales.
Es decir, Adorni debería estar pagándoles, desde hace más de un año, cuotas de alrededor de 4.600 dólares, unos 6,5 millones de pesos por mes netos al cambio oficial.
Parece una cuota demasiado alta para el salario del jefe de Gabinete, que hasta diciembre de 2025 no llegaba a 4 millones de pesos mensuales y, tras el decreto presidencial de aquel mes, pasó ahora a un bruto de 8 millones.
Como haya sido, luce desatinado que el jefe máximo de la administración del estado después del Presidente les pida plata prestada a dos empleadas del estado.
“Es como si dos mecánicos de Ferrari le prestaran plata al dueño de la escudería”, graficó un oficial de la Policía Federal, donde este miércoles no se hablaba de otra cosa.
Las otras acreedoras de Adorni son dos jubiladas que le prestaron 200.000 dólares para que compre el departamento que ellas mismas le vendían, en Caballito.
Según declaró la escribana ayer, lo habrían hecho sin ningún tipo de interés. Sería difícil justificar todavía más cuotas con intereses con el mismo sueldo en blanco.
Clarín











