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Eran días de fiesta en Sri Lanka. El pequeño país asiático, de más de 21 millones de habitantes, celebraba este fin de semana el tradicional Año Nuevo cingalés y tamil. Pero la tragedia empañó todo. Y provino del lugar más inesperado.
Una montaña de basura, de 91 metros de altura, desestabilizada por las lluvias torrenciales y un incendio, se derrumbó el viernes sepultando, en un humilde barrio de Colombo, capital del país, unas 145 viviendas. En estos tres días, los cuerpos de rescate no cesaron en la búsqueda de sobrevivientes, pero cada hora que pasa las esperanzas disminuyen y el número de víctimas aumenta.
Los soldados siguen su tarea de búsqueda de sobrevivientes. Con pocas esperanzas (AFP).
Hasta ahora, el número de víctimas asciende a 29, y cientos de soldados siguen cavando entre los desechos que estaban depositados en un inmenso basural de Kolonnawa, al noreste de la capital, uno de los puntos más olvidados y postergados de la ciudad.
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De nada valió el pedido permanente de los habitantes del lugar, que habían denunciado el daño medioambiental provocado por el basural a cielo abierto, donde se acumulan 23 millones de toneladas de desperdicios, a las que se añaden a diario 800 toneladas de desechos sólidos suplementarios.
El portavoz del ejército, Roshan Seneviratne, se mostró apesadumbrado en medio de las tareas de rescate: “Continuamos la búsqueda, pero no tenemos muchas esperanzas de encontrar a alguien vivo en estas condiciones”.
El largo cortejo de familiares que llevan a sepultar a sus seres queridos. Hasta ahora son 29 los muertos (AFP).
Las autoridades enfrentan ahora dos problemas derivados de la tragedia. Por un lado, la falta de espacio para alojar temporalmente a 1.700 vecinos que perdieron sus casas por el alud. Muchos fueron ubicados en escuelas públicas, a la espera de una solución permanente. Por otro lado, los actos de pillaje han recrudecido en las últimas 48 horas. Ya fueron detenidas 18 personas acusadas de haber robado bienes de las víctimas, pero los hurtos no cesan. Una tragedia en medio de otra tragedia.
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