La empresa fabricante de las tapas para empanadas y pastas más conocidas del país atraviesa una delicada situación financiera. Trabajadores denuncian atrasos salariales, recortes y temor por posibles despidos.
La firma Alijor, propietaria de la reconocida marca La Salteña, enfrenta una situación crítica que compromete la estabilidad de 180 trabajadores en su planta de Garín. Según denunció el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA), la empresa mantiene sueldos atrasados desde 2024 y paga en cuotas, lo que generó sucesivas medidas de fuerza.
El gremio reclama el pago total de los haberes adeudados, la continuidad laboral y la conformación de una mesa tripartita con participación del Estado para garantizar el cumplimiento de los compromisos. “No se puede trasladar el costo de la mala administración al bolsillo del trabajador”, remarcaron desde STIA.
La crisis de Alijor no es nueva: hace una década la planta empleaba más de 320 personas, pero hoy la dotación se redujo a la mitad. En los últimos años se registraron paros prolongados por atrasos salariales y amenazas de cierre definitivo.
El sindicato atribuye la situación a la combinación de caída del consumo, ajuste económico nacional y desinversión empresarial. Entre las alternativas que se barajan figuran la venta de la compañía o el ingreso de un socio capitalista que aporte fondos y un nuevo esquema de gestión.











